“No se debe beber un vino que supere a un plato o viceversa”
Lunes, Enero 30
Recordemos la Guía de Vinos Gourmet, para focalizar algunos alimentos problemáticos a la hora de liar plato y vino, y con los cuales hay que tener sumo cuidado. Veamos:
"El ajo, comodín de la cocina tradicional mediterránea, destruye los aromas de los vinos blancos y endurece los vinos tintos en boca... La cebolla en demasía rompe la sutileza de determinados aromas... Los huevos en diferentes versiones, vulgarizan el vino y sólo mezclados en algún revuelto de camarones o langostinos facilitan la convivencia con un blanco...
El vinagre de las ensaladas, cuando se usa sin domesticarlo con agua, mata cualquier hipótesis de matrimonio". El abuso del picante, tampoco ayuda.
Algunas alianzas: Los espumosos tipo brut o extra-brut, casan con entradas frías y calientes (evitar anchoas y los espárragos). Ostras. Caza. Foie-gras fresco. Cocina japonesa. Los finos y manzanillas, van bien con aceitunas y frutos secos, espárragos blancos y alcachofas, quesos de oveja muy curados, cocina mexicana, tailandesa o hindú, platos muy ácidos, encurtidos, vinagretas, trufas, jamones curados, pescados fritos, camarones y langostinos. Los vinos amontillados y olorosos, casan bien con charcutería, cecinas o carnes secas, quesos de pasta muy curada de oveja o vaca, quesos de pasta fermentada...
Resumiendo, se podría afirmar que es imperdonable beber un vino que supere a un plato o viceversa. Esa debería ser la regla principal, ya que se basa en la simple premisa de que hay que disfrutar de ambos sin perjudicar a ninguno. Cualquier duda no hay mejor forma de encontrar la respuesta que con la práctica, así se estará libre de la ortodoxia de las reglas clásicas para, con la autoridad de la experiencia propia, compartirlas o no, y, ultimadamente, construir, poco a poco, nuestros propios gustos y preferencias.
Fuente: eluniversal.com
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